Córdoba y Jaén dominaban el mercado del aceite de oliva hace 2.000 años

Hace 2.000 años, las campiñas de Córdoba y Jaén eran las principales zonas productoras de aceite de oliva del mundo, al igual que ocurre hoy en día. Roma potenció este cultivo y su comercio, ya que el aceite de oliva andaluz alimentó a su plebe durante más de dos siglos. Las legiones que protegían el Imperio en las Galias, en Britania o en las fronteras del Rin y el Danubio también utilizaron el aceite de oliva como uno de los elementos principales en sus dietas. Esta imagen de un pasado en el que el aceite de oliva tuvo tanta importancia como hoy día ha sido planteada por los investigadores Carlos Márquez y Ángel Ventura, del Departamento de Historia del Arte, Arqueología y Música de la Universidad de Córdoba (UCO), y Enrique Melchor, del Departamento de Ciencias de la Antigüedad y de la Edad Media de este centro docente en la última edición de “La Universidad Responde”. Como respuesta a la pregunta planteada por el microespacio del programa “Universo Sostenible” de La 2 de TVE, “¿Qué importancia tuvo el aceite de oliva en la antigüedad?”, los investigadores de la UCO realizan un análisis sobre cómo la producción y comercialización de este producto influyó en las sociedades romanas, que en el caso de Andalucía eran numerosas y con una monumentalidad de gran envergadura. En este contexto, productores y comerciantes aceiteros realizaron todo tipo de donaciones a las comunidades buscando así obtener el voto del pueblo en las elecciones y recibir honores y distinciones públicas. Financiaron estatuas, edificio, espectáculos y banquetes favoreciendo la paz y el consenso social y determinando la monumentalidad de estas ciudades, según ha destacado la universidad cordobesa. La participación de investigadores de la UCO en el proyecto “La Universidad Responde”, coordinado por la CRUE y donde colaboran 33 universidades, responde a la necesidad de trasladar el esfuerzo que realizan en sus labores de investigación de una manera comprensible para la ciudadanía. De esta manera, se busca conseguir una sociedad consciente y que atesore cultura científica que les sea práctica en su día a día y les permita estar al tanto de los retos presentes y futuros de la investigación española.