España desmonta el mito del aceite de oliva italiano y lidera el mercado mundial

Decía Goebbels que una mentira repetida muchas veces se convierte en verdad y cambiar esa percepción es tarea harto difícil. La idea de que el aceite de oliva italiano es el mejor del mundo, concepto en ellos llevan trabajando muchos años, ha calado hasta el extremo de que los aceites españoles estuvieron mucho tiempo en el olvido y relegados. Italia sabe vender muy bien sus productos y lo ha demostrado con la moda, el automóvil y con el aceite no iba a ser menos. Pizzerías y restaurantes de comida italiana han sido su escaparate por todo el mundo.

En España esa carrera se comenzó con muchos años de retraso, concretamente cuarenta. La autarquía impuesta por el régimen de Franco hizo que el aceite solo pudiese exportarlo el Estado. «El sector desapareció del mapa y cuando volvimos a posicionarnos teníamos mucha desventaja», asegura la gerente de la Interprofesional del Aceite de Oliva, Teresa Pérez. Desde entonces, en pocas décadas se ha hecho un gran trabajo para convertir a España en el número uno del mundo, con un 44% de la producción total y unas exportaciones que en 2016 superaron los 3.100 millones de euros. En el primer trimestre de este año se ha exportado aceite de oliva por valor de mil millones, indica Pérez.

Italia, a años luz

Italia, siendo el segundo productor del mundo, está a años luz, ya que obtiene aproximadamente un tercio de lo que se recolecta en España. El director de la Asociación de la Industria y Comercio Exportador de Aceite de Oliva (Asoliva), Rafael Picó, asegura que en el mundo del aceite «Italia es un mito y como tal hay que tratarlo», ya que ha perdido el primer puesto, tanto como productor como en marcas. «No les queda ninguna empresa de referencia, la mayoría han sido adquiridas por españolas como el caso de Deoleo, que es propietario de marcas tan emblemáticas como Bertolli, Carapelli y Sasso», destaca Picó.

En relación a los mercados internacionales solo lideran la exportación en Italia y Canadá. En EE.UU. nuestro país ya se ha convertido desde hace tres años en el primer exportador, indica el director general de Asoliva. A este dato hay que sumar que el grupo alimentario español Dcoop, el mayor productor de aceite de oliva del mundo, llegó en 2015 a un acuerdo comercial con Pompeian, la principal empresa de venta de aceite de oliva estadounidense. De este modo, además de sus marcas propias, ha aprovechado la red de comercialización existente para envasar allí graneles procedentes de España. Actualmente, aseguran desde Dcoop, sus exportaciones han superado a las italianas.