La NAOOA recoge firmas para que el Gobierno de EEUU no aplique aranceles al aceite de oliva

La North American Olive Oil Association (NAOOA), entidad que representa los intereses de las empresas importadoras de aceite de oliva en el mercado norteamericano, ha recogido firmas y declaraciones de la industria, profesionales de la salud, nutricionistas y dietistas que ha utilizado como base para sus comentarios posteriores enviados a la Oficina del Representante de Comercio de Estados Unidos (USTR) oponiéndose a los aranceles al aceite de oliva. Cabe recordar que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, amenazó el pasado mes de abril con la imposición de aranceles a una lista de productos europeos, entre ellos el aceite de oliva, en respuesta a las ayudas públicas recibidas por la compañía aeronáutica Airbus. En concreto, la USTR publicó una lista preliminar de productos de la UE que podrían ser objeto de derechos adicionales y que incluye alimentos como el aceite de oliva. La NAOOA también va a utilizar esta petición para persuadir al Congreso de que ayude a eliminar el aceite de oliva de esta lista. Según ha destacado esta asociación, más del 70% del aceite de oliva consumido en Estados Unidos proviene de Europa. “Debido a la falta de una fuente de suministro alternativa realista, esta decisión destruiría el mercado del aceite de oliva y, en consecuencia, tendría un impacto sustancial en el sistema de salud de los estadounidenses”, ha añadido. La NAOOA ha detallado que el precio de una botella de aceite de oliva virgen extra italiano, español o griego, que en la actualidad se sitúa en 15 dólares, se elevaría a 40 dólares si los costes de los importadores se duplican, y “esto simplemente está fuera del alcance de una parte sustancial de los consumidores estadounidenses”. En cuanto al impacto en la atención médica, la asociación ha indicado que la firma de investigación Exponent concluyó que si la adherencia americana a la Dieta Mediterránea disminuyera en un 20%, se produciría un aumento de los costes a nivel nacional para tratar las enfermedades crónicas en casi 17.000 millones de dólares al año.